La increíble vida de Walter Mitty: si Ben Stiller fuera otro

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Ben Stiller está en medio de una época de sequía. Casi ninguna película en la que ha participado como actor en la última década ha funcionado como él quisiera.

Si miramos el pasado reciente con ojos serios, vamos a descubrir que sus labores más valiosas como intérprete fueron en Tropic Thunder, que data de 2008, The Royal Tenenbaums de 2001 y Meet the Parents (2000).

Una prueba de esta afirmación es que solo ha estado dos veces nominado a los American Comedy Awards, el cual ganó con Meet The Parents y de eso hace 14 años.

Nunca ha obtenido un People´s Choice, que son el resultado de los votos de los espectadores estadounidenses, y su único Teen´s Choice, seleccionado por los adolescentes, fue en 2002 por Zoolander.

Tampoco es un as a la hora de convocar a la audiencia en términos de dinero, ya que en promedio sus películas recaudan entre 78 y 90 millones de dólares en Norteamérica.

En cuatro de las cinco producciones más exitosas suyas, el mérito no es propio, sino compartido porque forma parte de un elenco grande como es en el caso de la trilogía animada de Madagascar (en conjunto han recaudado 589 millones de dólares en todo el mundo) y la serie de comedias que se iniciaron con Meet the Fockers (en total obtuvieron 593 millones de dólares en su viaje global).

Otro gallo canta cuando decide ponerse detrás de las cámaras. Su segundo largometraje como cineasta, Reality Bites (1994) es una de las comedias dramáticas más estimadas por mi de la década del 90, por tener un deseo honesto de plantear los dilemas de la gente joven de aquellos años; logró además captar la manera de ser de la llamada Generación X, y porque supo moldear a un elenco de talentos emergentes prometedores (Winona Ryder, Ethan Hawke, Janeane Garofalo y Renée Zellweger).

Aunque más torpe, en Zoolander (2001) indaga desde la ironía exagerada y grotesca los vaivenes de la moda, un mundo creativo que el cine de Hollywood le ha dado la espalda con bastante frecuencia.

Mientras que su Tropic Thunder (2008) es una sabrosa burla de principio a fin a las películas bélicas y de acción, un género violento que ha sido reverenciado por el lado republicano de la llamada meca del cine y que en manos del Stiller realizador es un vehículo que no respeta la guerra como debe ser.

Ahora Ben Stiller se inclina por el cine de autoayuda y de espiritualidad de mercado con La increíble vida de Walter Mitty, un remake de una producción de 1947 dirigida por Norman Z. McLeod, que a su vez se basa en un relato de James Thurber.

En la propuesta de McLeod, Mitty es un hombre (encarnado por Danny Kaye) que se asfixia a lo interno de una vida familiar opresiva por culpa de su malvada madre. Mientras el de Stiller labora en la revista Life, la que está en el proceso de dejar el impreso para distribuirse solo en formato digital.

Aplaudo que Stiller se atreviera a explorar un sistema industrial que se traga empresas tradicionales y vomita corporaciones rapaces, pero se queda corto en este renglón porque su personaje, como el Mitty original, sale de esa órbita rumbo a otros parajes donde experimentará intensas aventuras.

La increíble vida de Walter Mitty solo gustó al 47% de los críticos de Norteamérica. En el ámbito mundial ha recaudado 163 millones de dólares hasta el pasado viernes 24 de enero y costó 90 millones de dólares

La increíble vida de Walter Mitty es de esas películas agradables, repleta de intenciones nobles, de enseñanzas increíbles para la audiencia que piensa que el cine debe dar consejos sobre la felicidad o el desamor, pero es un filme que no termina de tener forma coherente porque el responsable de rodarla no es un artista completo, sino un artesano con cierta sensibilidad.

Stiller cae en la belleza forzada, nos colma de esas postales perfectas que acompañan los mensajes motivacionales, pero que no tienen suficiente sustento dramático.

Su personaje, y a Stiller no le molesta admitirlo en su trama, es una nueva versión de Forrest Gump (1994), con la notable diferencia de que Stiller ni es un actor versátil como sí lo es Tom Hanks, ni como director está en las grandes ligas de Robert Zemeckis.

La increíble vida de Walter Mitty merecía un cineasta con más garra. ¿Se imaginan los resultados si el responsable hubiera sido un Tim Burton, Terrence Malick, Paul Thomas Anderson, Michael Gondry, Jason Reitman o Wes Anderson?

¿Cuál es la película favorita de ustedes del Ben Stiller director? ¿En qué producción destacó Stiller como actor? ¿Qué les pareció La increíble vida de Walter Mitty?

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