El compromiso social y literario de Elena Poniatowska

Elena Poniatowska reunió una serie de historias en ‘Las Indómitas’, para que el lector esté alerta sobre la sistemática violación a los derechos humanos de las mujeres en México.

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"No quería que este libro fuera gordo, porque la gente puede aburrirse”: Elena Poniatowska. "No quería que este libro fuera gordo, porque  la gente puede aburrirse”: Elena Poniatowska. Expandir Imagen
"No quería que este libro fuera gordo, porque la gente puede aburrirse”: Elena Poniatowska. Daniel Domínguez Z.
Las historias estaban allí, como dormidas, y querían despertar lo más pronto posible, para así poder llegar a las manos de nuevos lectores.
Entonces las historias tomaron valor y le hablaron al oído a su autora, para que las reuniera de nuevo en un libro y las rescatara del desuso. Así cuenta Elena Poniatowska, que surgió la idea de editar Las Indómitas.
A medio camino entre el ensayo literario, el estudio social y la crónica periodística, la autora mexicana ha reunido en Las Indómitas (Seix Barral) las vidas de mujeres fuertes y decididas. 
Sus 245 páginas abarcan los andares de Jesusa Palancares (de su inolvidable Hasta no verte Jesús mío), pasando por Rosario Ibarra de Piedra (activista y senadora), Josefina Vicens (novelista y periodista), Nellie Campobello (bailarina), Alaíde Foppa (poetisa y activista) y Rosario Castellanos (escritora, poeta y diplomática), más esas otras damas anónimas que no dudaron en  ayudar a los hombres en distintas facetas durante la Revolución Mexicana (conocidas como las soldaderas) y aquellas que son empleadas domésticas (algunas sometidas a algo similar a la esclavitud laboral y sexual legalizada).
Salvo la nota inédita sobre Marta Lamas (antropóloga y docente), esta publicación tiene un gusto a antología, ya que ubica en un solo volumen textos anteriormente publicados por la ganadora del Premio Cervantes 2013, quien además fue una de las estrellas de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara ( México), evento que termina hoy domingo su versión número 30.
El título de esta pieza narrativa es su homenaje a Rosario Ibarra de Piedra y a todos aquellos de pensamiento crítico y corazón sin dobleces que son recordados en el Museo de la Memoria Indómita, una institución dedicada a rememorar a los desaparecidos durante la llamada guerra sucia en México, años tristes que ocurrieron entre 1968 y hasta 1980, tiempo en el que se eliminó, de forma sistemática, toda fuerza política  de oposición al Partido Revolucionario Institucional, que tuvo las riendas de México entre 1929 y 1989.
“Te imaginarás que como soy periodista tengo historias para elegir. No quería que este libro fuera gordo, porque  la gente puede aburrirse. Además, entre más gordo sea el libro cuesta un dineral y tampoco quería eso. Por eso, le fui cortando”, explica Elena Poniatowska.
HECHOS
 Le preocupa la situación vulnerable de la mujer en México, pues si la mayoría de las damas educadas e independientes como las que aparecen en Las Indómitas les ha costado acceder a  esferas del ámbito económico, cultural y político, “ahora imagínese cómo será” para las muchas que están encasilladas a solo ejercer roles particulares (madres y amas de casa) y delimitadas a comportamientos específicos (que sean sumisas, silenciosas y sometidas).
Cuando llegó a México a los 9 años (nació en París el 19 de mayo de 1932) le impresionó ver a gente descalza. “Las mujeres se tapaban con el rebozo como con vergüenza. Eso me pareció sorprendente y me dolió muchísimo, así surgió mi interés por este México marginal. Me di cuenta que sin las mujeres no habría país”.
Las mujeres en México, resalta, la tienen todavía difícil. “Es terrible e increíble la cantidad de mujeres que mueren y son desaparecidas en este país. Apenas la niña le ha bajado la regla, 12 o 13 años, las desaparecen para la trata de blancas, en particular en los estados donde hay mucho narcotráfico”.
En Guerrero, Sinaloa, Baja California y Morelos, enumera, a las chicas las capturan. “Las madres en esos estados le rapan el pelo a sus hijas y las visten de hombres para que los que llegan por la droga no vean a las muchachas bonitas y se las lleven”.
Hélène Elizabeth Louise Amélie Paula Dolores Poniatowska, su verdadero nombre,  comenta que Las Indómitas busca causar un impacto en quien lo lea sobre la violencia sistemática que existe hacia la mujer en México, una violencia que se traduce en marginación, discriminación, y hacerla invisible de forma física, histórica e institucional.
Como no hay registros confiables, ni un sistema de indicadores a quien creer, ni suficientes investigaciones, dice Elena Poniatowska que ella  debe contribuir con la causa de la única manera que sabe hacer: buscando, preguntando y escribiendo.
Aunque visto a la distancia, a Elena Poniatowska  le parece que el vaso está medio lleno en torno a la realidad de la mujer en México. En aspectos financieros son más libres que antes, cita como una muestra. “Hoy para vivir una pareja joven necesita el sueldo de los dos,  ya no es un asunto de que el hombre trabaja y la esposa se queda en el hogar”, agrega. 
Esa dinámica lleva a que más de un hombre aprenda “a hacer cosas que antes no hacían por el machismo: cargan a sus hijos, les dan de comer. Antes estaban acostumbrados a que la mujer les sirviera”.
Aunque le alegra que la matrícula femenina en las universidades crece en su país, advierte que todavía hay otras muchas que no han podido acceder a una educación superior o a terminar una carrera.
Asegura que las mujeres adquieren obras igual o más en una actividad ferial como la que ocurre en Guadalajara. “Antes los únicos libros que compraban eran los textos escolares para sus hijos”. Antes  asistían a las citas literarias, pero les daba pena levantar la mano para preguntar, y ya no, recuerda.
POLÍTICA
En materia política afirma que faltan más damas y las que logran llegar a la cúspide “siempre hacen lo que dicen los hombres. Por eso las eligen los hombres porque no los van a contrariar. Por eso, hay pocas que se levantan a protestar en la Cámara de Diputados de México”.
En México, calcula, el porcentaje de mujeres es mayor que el de los hombres, pero no  alcanzan los puestos claves y “si llegan es porque los hombres votaron por ellas, por lo que las candidatas no se pueden salir del redil, tienen que actuar como se espera que hagan las mujeres: obedecer”.
Preguntada sobre Margarita Zavala, esposa del expresidente Felipe Calderón, abogada y política que aspira a la candidatura presidencial del Partido Acción Nacional en 2018, responde: “me parece muy linda”. 
Sobre Mi historia, que presentó Zavala en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, opina que “es un libro bonito cuando habla de su niñez, con sus papás tan buenos, pero luego se diluye y se vuelve flojo”.
En torno a la futura elección presidencial de 2018, señaló que ella seguirá apoyando al candidato Andrés Manuel  López Obrador, del partido político Movimiento Regeneración Nacional,  quien intentó, sin lograrlo,  alcanzar la presidencia en 2006 y 2012.
López Obrador, plantea, tiene en su contra el desgaste del tiempo. “Sin querer se repite en sus propuestas. Tiene que buscar nuevas. Todas son para decir que Enrique Peña Nieto (mandatario mexicano en ejercicio y que pertenece al Partido Revolucionario Institucional) es lo más horrible que hay en la Tierra”.
Sobre el último mandatario de altura de México, opina que fue Lázaro Cárdenas, que estuvo en su cargo entre  1934 y  1940.
EL NOBEL
Aprovechando el marco del evento ferial le pregunto sobre qué autores leer y enseguida recomienda la obra de las mexicanas Elena Garro (poeta, periodista y dramaturga) y Rosario Castellanos (ensayista, cuentista y novelista). “Sus libros te ayudarán a saber más sobre el ser mexicano”.
Ya que hablamos de letras hablamos sobre el Nobel de Literatura recibido por la reportera bielorrusa Svetlana Alexiévich en 2015.  “Me dio mucho gusto. Aunque no puedo leer lo que escribió sobre  Chernóbil, tuve que cerrar el libro, fue una tragedia tan horrible”.
Aunque está a favor de que la Academia Sueca reconociera la labor de la rumano alemana Herta Müller (2909)  y del escritor francés Jean-Marie Gustave Le Clézio (2008), le parece “una infamia” que en su momento no le dieron el Nobel al mexicano Juan Rulfo y a los argentinos Jorge Luis Borges y Julio Cortázar.  “¿Será porque Alemania y Francia están más cerca de Suecia que nosotros?”.
Le encanta que este 2016 el galardón se lo otorgaran al cantautor estadounidense Bob Dylan, aunque lamenta que fuera descortés en demorar en responder afirmativamente a esta iniciativa, y aún peor, que no asista a la ceremonia. “Es tan multimillonario, ¿para qué le van a dar ese dinero? ¿Por qué no se lo dan a un escritor de América Latina para que haga una fundación para ayudar a otros?”.
A lo que viene la siguiente interrogante: ¿a qué autor mexicano le daría el Nobel? Se queda segundos meditando hasta que da con un nombre:  Juan Villoro.  “Es buenísimo en sus artículos y ensayos y menos en sus novelas”.  
LO QUE SE ACERCA
De acuerdo con datos del Instituto de Política Migratoria de Estados Unidos hay 11.7 millones de inmigrantes nacidos en México que residen en la unión americana y que 6.1 millones (52.1%) de ellos no tienen documentos que les permitan vivir y trabajar de forma legal en esa parte del mundo.
Un análisis del diario Milenio de México resalta que “2.7 millones de mexicanos indocumentados residen en 28 estados ganados por Donald Trump, y corren mayor riesgo de ser deportados en los próximos meses al ser catalogados como delincuentes de alta prioridad desde el momento de cruzar la frontera sin papeles”. 
Los mayores colectivos de mexicanos están en Texas (1.1 millones de mexicanos); 213 mil en Georgia; 211 mil en Arizona; 207 mil Carolina del Norte y 170 mil en Florida.
“Todos en México estamos preocupados y temblando. No se sabe lo que va a pasar con Donald Trump como presidente de Estados Unidos”, indica.
“Sabemos que va a devolver a miles de inmigrantes, pero el Gobierno mexicano no está preparado para darle trabajo a tantas personas que regresan”. 
¿Por qué se fueron y se van de México? “Porque viven mucho mejor en Estados Unidos que aquí, esa es la verdad. El estado mexicano nunca ha cumplido su papel de proteger a los suyos. Por eso se fueron todos, porque México no es un país que cuide a su gente y ahora menos tendrá con qué cuidarla”. 
Resalta que hay estados mexicanos que “viven de las remesas que les mandan los inmigrantes, ¿cómo le van a hacer?”.
Cifras del Banco Mundial, citadas por el periódico The New York Times, señalan que solo en 2015 se enviaron de Estados Unidos a México unos 24,300 millones de dólares de Estados Unidos a través de transferencias bancarias, lo que representa “casi una quinta parte de todas las remesas al exterior que se enviaron desde Estados Unidos”.
FRONTERA
Opina que el trato que recibe el mexicano en la frontera con Estados Unidos no es tan inhumano, como el que sus paisanos le propinan a los que llegan a su país desde Centroamérica.
“Es mil veces peor lo que le hacemos los mexicanos a los hondureños, salvadoreños... Todos quieren llegar a Estados Unidos. Muchos no llegan, se mueren en el camino o los matan las pandillas o los narcotraficantes o mueren de hambre o frío. Eso hay que denunciarlo. Es un desprecio que se debe conocer. Antes venían en un tren que llamaban la Bestia y perdían brazos y piernas. México da un trato, de veras, vergonzoso. Los medios de comunicación social no lo reportan. No tenemos un sentido de autocrítica. Además, en la presidencia tenemos a unos muñequitos de pastel de bodas que tampoco ayudan mucho”.

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