Tarzán: fuerza cinematográfica

Aunque Tarzán es un invitado constante en el cine mundial, en especial en Hollywood, su nacimiento se registró lejos de una pantalla grande.

Este inglés, criado por monos en lo profundo de la selva africana, ha sido la estrella de 170 programas de televisión y encabeza 91 largometrajes.

La australiana Margot Robbie y el sueco Alexander Skarsgård en una escena La leyenda de Tarzán, dirigida por David Yates. La australiana Margot Robbie y el sueco Alexander Skarsgård en una escena La leyenda de Tarzán, dirigida por David Yates. Expandir Imagen
La australiana Margot Robbie y el sueco Alexander Skarsgård en una escena La leyenda de Tarzán, dirigida por David Yates. Cortesía

El primer llamado de Tarzán al resto de los animales de la selva no se registró en la oscuridad de una sala de cine, sino en las páginas de la revista estadounidense All Story Magazine, que en 1912 publicó un relato sobre este personaje de Edgar Rice Burroughs (1875-1950).

Su pinta de buen salvaje, en un homenaje a la filosofía de Tácito y a las novelas del estadounidense Jack London (1876-1916) y el británico Rudyard Kipling (1865-1936); así como su impresionante físico, su atractivo agreste y su capacidad de hablar con otras especies “inferiores”, fue suficiente para que pasara a ser un best seller a la velocidad de la luz, por lo que Burroughs lo ubicó como protagonista de 26 de sus novelas.

Aunque el arraigo de Tarzán pasó luego al cómic y a la radio, su hogar definitivo lo encontró en el negocio de las imágenes en movimiento, donde pronto se convirtió en una estrella tan permanente como otras figuras de la ficción como James Bond, Drácula, Sherlock Holmes y el monstruo creado por el científico Víctor Frankenstein.

Su facilidad para caer bien a damas y caballeros lo lleva a ser el héroe indiscutible en más de 170 programas de televisión (incluyendo miniseries) en 72 países, de acuerdo con datos de la página especializada imdb.com.

Mientras que en 91 ocasiones Tarzán ha emocionado a los espectadores de la pantalla grande, agrega imdb.com.

Aunque ha sido el protagonista de proyectos audiovisuales en Alemania, Francia, Japón, Dinamarca, Turquía, Reino Unido y México, ha sido más frecuente su presencia en películas de Italia, India y España.

Claro, nadie vence a Hollywood a la hora de expresar su devoción por el chico que siempre viste escaso de ropa y que fue criado por lobos.

La llamada meca del cine ha financiado 48 largometrajes sobre este chico que perdió a sus padres, una pareja de aristócratas ingleses, en el África profunda en el siglo XIX.

Ahora pasa, de nuevo, de la jungla al séptimo arte en la producción La leyenda de Tarzán, dirigida por David Yates (firmó cuatro películas sobre Harry Potter). El rol del que le encanta avanzar de liana en liana recae en el sueco Alexander Skarsgård (el vivaz vampiro Eric Northman de la serie de HBO True Blood), y su eterno amor Jane, recae en la australiana Margot Robbie (la esplendorosa Naomi Lapaglia de The Wolf of Wall Street).

UNA FIGURA INICIÁTICA

Tarzán despierta pasiones de todos los tonos.

Es admirado porque representa a una figura adelantada de su tiempo, para muchos iniciática, al estar a favor del medio ambiente.

Desde su conciencia aguda le exige al hombre blanco, “civilizado”, europeo e invasor, que respete a la naturaleza africana y a quienes allí habitan. 

Les señala que el bagaje humano aumentaría si aprendiera del bosque, y que todos debemos ser hermanos y no enemigos.

Desde el Rómulo y Remo de Virgilio, pasando por el Mowgli de El libro de la selva (1894), de Rudyard Kipling, el Tarzán de Edgar Rice Burroughs también plantea que da mejores resultados que un ser humano sea criado por otros animales distintos al hombre.

Otro sector critica a Tarzán porque lo considera un reflejo del mundo occidental colonialista, una figura que, aunque no lo parezca, dentro de su corrección política ejerce su poder sobre los demás, en especial entre los africanos, en su condición de ser superior.

Opinan que es un ejemplo consumado del hijo de la civilización europea, que es capaz de sobrevivir a las más adversas circunstancias en un territorio “inhóspito”, y que aunque no tenga la velocidad de la gacela, la fiereza del tigre o la fuerza del orangután, pasa a ser el rey de la selva más peligrosa.

El cine ha brindado ambos enfoques de Tarzán, aunque Hollywood ha explotado más el lado romántico entre el hábil señor del taparrabos y la guapa y “foránea” Jane.

ROSTROS

Aunque las nuevas generaciones asocien más a esta figura literaria con la cinta animada de Disney de 2002, o con Casper Van Dien en Tarzán y la ciudad perdida (1999) o con la encarnación de Christopher Lambert en Greystoke, la leyenda de Tarzán, hay actores que tuvieron un mayor vínculo con este individuo que recibió sus principales enseñanzas de la manada de simios que lo salva de una muerte inminente.

El primer intérprete fue Elmo Lincoln, quien en 1918 y bajo la dirección de Scott Sidney, fue el estelar en Tarzán de los monos.

A los meses Lincoln repitió con El romance de Tarzán y después pasó a la televisión con Las aventuras de Tarzán (1921).

La adicción pasó a Frank Merrill, que comenzó como doble de Lincoln, luego sí salió su rostro en Tarzan the Mighty (1928) y en Tarzan the Tiger (1929).

Mientras que Lex Barker lo interpretó cinco veces entre 1950 y 1953. Por su parte, Gordon Scott hizo de hombre mono en seis ocasiones entre 1955 y 1959.

Aunque el soberano es el nadador Johnny Weissmuller, quien estrenó el papel en 1932 (le arrebató el estelar a Clark Gable) y lo hizo 12 veces más en el cine.

Siga a Daniel Domínguez en Twitter: @DanielDomnguez1 y en Instagram: Daniel.Dominguez2006

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