Her: El amor y la amistad son hoy actos de artilugio

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Quizás la mayor soledad se da cuando estamos rodeados de infinidad de gente. Así le pasa al personaje de Her. Theodore reside en un mundo futuro donde se crea un sistema operativo personalizado, con el que el usuario se siente a gusto porque le permite ser como es y le ayuda a tener una vida más acompañada.

Es una voz cálida, cercana, con la que se entabla una amistad y, en algunos casos, como pasa con Theodore, nace el amor entre un humano y el sonido vibrante que brota de una computadora.

Habrá espectadores que caigan en la tentación de burlarse del personaje encarnado con soltura por Joaquín Phoenix. Ese sector de la audiencia, de repente, piensa que simplemente es un hombre patético y ridículo, pero no.

Theodore no logra lidiar con los estragos emocionales que trae tras de sí un divorcio y se esconde en el universo artificial que le ofrece la tecnología para no pensar y para huir de las emociones. Igual que pasa en el presente.

Ese es el quid de la ciencia ficción, tanto la literaria como la cinematográfica, siempre se desarrolla en el mañana con la intención de mostrarnos cómo seremos en el futuro gracias a nuestro comportamiento hoy.

ARTIFICIOS

Theodore se parece a cualquiera de nosotros, que andamos adheridos a la tecnología, desde la casa hasta en el trabajo, desde el sanitario hasta cuando estamos en una mesa almorzando con alguien que apreciamos.

Se nos acaba la batería del celular o de la tableta y sentimos que dejó de funcionarnos, mínimo, un riñón.

Theodore es un escritor deprimido que redacta cartas para otros que son incapaces de exteriorizar sus emociones y necesitan de una persona ajena que les ayude a expresar sus sentimientos.

Tenemos cientos o miles de amigos en la red social Facebook y otros tantos seguidores en Twitter, pero una considerable cantidad de esos individuos son y seguirán siendo desconocidos para nosotros y viceversa.

¿Acaso no son lazos de alguna manera artificiales los que tenemos y que son cotidianos para cualquiera? Nunca los vemos cara a cara, con muchos ni siquiera compartimos un saludo, a lo sumo un “like” en una foto que subió a Facebook o un “favorito” ante un planteamiento en Twitter.

Visto así, la relación entre Theodore y Samantha (brillante la contribución vocal de Scarlett Johansson) es más auténtica y más real.

QUERIDAS MÁQUINAS

Que sea una máquina es otro constante de la ciencia ficción fílmica: plantear qué fuerza misteriosa hace personas a los humanos: ¿el alma, los recuerdos, las necesidades fisiológicas o los elementos píquicos? ¿Será el estar consciente de que sabemos, que sentimos, que reflexionamos? ¿Será nuestra capacidad de reaccionar ante el amor o el peligro desde la conciencia? ¿Será tener preciso el concepto del hoy y del mañana?

Esto viene unido a otro deseo de la ciencia ficción: el deseo de las máquinas por experimentar emociones verdaderos, al final, tratan de parecerse a sus creadores.

Esta preocupación está en clásicos del séptimo arte que van de Metrópolis (1927) a Blade Runner (1982).

Otro acierto de Her es que desarrolla algo poco usual en Hollywood: explora la informática desde el romance.

Se han hecho denuncias sociales a partir de los pros y los contras de la internet en la trilogía de Matrix (1999) o en La red social (2010), pero estas se manejan bajo las reglas de la acción futurista en combinación con la ciencia ficción y el drama biográfico anexado a un drama judicial, respectivamente.

MELODRAMA

Her es un drama puramente romántico. Es más, es un melodrama en el amplio espectro del género.

Fue la propuesta más radical entre los largometrajes nominados este año a mejor película en el Oscar, más allá del existencialismo de Gravedad, del realismo sucio de Negraska, de los excesos de la codicia de El Lobo de Wall Street, del alegato contra la industria farmacéutica de Dallas Buyers Club, de la desigualdad social en Capitán Phillips, del grito en contra de la trata de personas en 12 años de esclavitud, del alma de los estafadores de American Hustle y de la tierna diatriba de Philomena.

La Academia de Hollywood fue osada a darle 5 nominaciones a la estatuilla dorada a una producción tan original e incómoda (vi a algunos miembros de la audiencia salirse de la sala) como Her, que recibió merecidamente el Oscar a guion original para Spike Jonze, quien también la dirige.

Estamos ante lo más grandioso que ha firmado Jonze y estamos hablando de un artista de la realización que ya tiene su costado en la historia moderna del cine gracias a títulos maravillosos como Three Kings (1999), Being John Malkovich (1999) y  Adaptation (2002).

Her ingresó a la categoría de mejor película sin que ninguno de sus actores fuera nominado. De haber ganado esa categoría sería la primera en hacerlo desde Slumdog Millonaire (2008).

Joaquín Phoenix fue injustamente obviado como le pasó este año a Robert Redford, Emma Thompson, Tom Hanks y Oscar Isaac.

SER ACTOR

Her también trae al tapete otro debate: ¿qué significa ser actor en la era digital del cine? ¿Acaso no fue una interpretación relevante la de Andy Serkis al encarnar al sufrido y malvado Gollum de la saga de El señor de los anillos?

¿No merecía una nominación al Oscar Scarlett Johansson por ser la dulce, sensible, comprensiva, sexy y corporal voz de Samantha en Her? De paso, ella fue el plan b de Jonze cuando Samantha Morton declinó interpretar el papel.

Hay otros intérpretes que también estuvieron a la altura al ofrecer una voz precisa a sus personajes y debieron ser, por lo menos, nominados al Oscar o darles mayor crédito por su labor.

Recordemos a Robin Williams en Aladino (1992); a James Earl Jones como Darth Vader en Star Wars; Douglas Rain como HAL 9000 en 2001: Odisea del espacio (1968) y John Forsythe como el invisible Charlie de Los ángeles de Charlie (1976-1981).

Quienes sí fueron valientes fueron el Festival de Cine de Roma y la Asociación de Críticos de Cine de Austin que premiaron a Johansson por su Samantha, demostrando que esta intérprete es algo más que una cara linda y un cuerpo escultural.

¿Vieron Three Kings o Being John Malkovich? ¿Fueron a ver Her? ¿Qué piensan de la humanización de las máquinas?

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