Escándalo americano: El peligroso juego de timar a los estafadores

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Escándalo americano (American Hustle) es un hábil y constante juego de engaños. Todos los personajes y sus respectivos conflictos parten del hecho de supuestos, artimañas, confusiones o embustes.

Desde el inicio es así. El arranque de esta comedia dramática, del director David O. Russell ( El lado bueno de las cosas The Fighter), es cuando Irving Rosenfeld (Christian Bale) se acomoda con dedicación su pelo falso para ocultar su severa calvicie.

La escena pasa a un cuarto en el que un grupo de agentes federales, a su vez encubiertos, observa lo que ocurre en una habitación de un hotel, lugar donde al mismo tiempo se intenta seducir a un político para que caiga en una trampa.

Los miembros del FBI están como el espectador: observando cómo los gatos se hacen pasar por liebres y no se dan cuenta de que también ellos (y nosotros) son víctimas de animales que igualmente saben el arte de hacer trucos y farsas maestras.

¿Por qué Irving y Edith/Sydney (Amy Adams), los personajes principales, se han enrolado en las filas de los que roban?

Para sobrevivir en un mundo que en más de una ocasión premia al mentiroso que suelta certezas a medias y castiga al honesto que trata que sus acciones se hagan respetando las reglas de un juego siempre cambiante.

Esta pareja va construyendo una pequeña fortuna, gracias a que vende cuadros falsificados o que sobrevaloran en un mercado de oferta y demanda o porque estafa a gente endeudada.

Es fácil quitarle la plata al ambicioso y al desesperado, y al que piensa que resolverá sus problemas recorriendo el camino fácil, resume la lección de vida Irving a Edith.

Ambos son artistas del engaño porque poseen confianza en sí mismos, y porque saben que ciertos individuos solo escuchan o hacen lo que les dicta su razón, una razón que en ocasiones es sorda y tonta.

Irving y Edith nacieron buenos, pero querían superarse, tener un futuro más prometedor y por eso se reiventaron.

Él tiene unas cuantas tintorerías, aunque su gran negocio es el fraude. Ella una stripper que dice lo que no entiende para laborar en una revista de modas.

Ella lo engaña a él cuando Irving le cuenta con pelos y señales su modus operandi de cómo les dice a unos incautos que le den 5 mil dólares y que tendrán de regreso 50 mil dólares, lo que obviamente no ocurrirá.

El abandono que Irving recibe de Edith es el precio por ser sincero, pero para su alivio ella saldrá indignada de escena, pero a los minutos regresa con acento e identidad cambiada para caer rendida en sus brazos.

También hay una lúdica dinámica de ser los que no son cuando Irving le propone cambiarse de ropa ajena que sus dueños originales dejaron olvidados en la tintorería. Entonces, Edith encarna a distintas mujeres en la medida que le modela diversos atuendos.

A todas estas, Irving engaña con Edith a su esposa Rosalyn Rosenfeld (Jennifer Lawrence), mentirosa y manipuladora, quien al final le pagará con la misma moneda a su marido.

Rosalyn sabe que no son felices como pareja, pero prefiere guardar las apariencias ante los demás. Por eso no le da el divorcio y, cuando Irving le insiste, lo chantajea con no dejarle ver al niño que él apuntó con su apellido, aunque es retoño de una relación anterior de la bomba sexual que tiene en casa.

Luego entra en acción el agente Richie DiMasso (Bradley Cooper), que intenta a traer con mieles a unas abejas aventajadas como Irving y Edith.

DiMasso, que se pone rollos para aparentar rulos en un cabello que es lacio, es un pésimo engañador y eso que se dedica a ser un agente secreto.

El agente se siente atraído por Edith, quien parece interesada. ¿Es parte del plan para atrapar al oso o es que usa a DiMasso para darle celos a Irving, o es que de verdad está cansada de ser el plan b de su amante y quiere buscar opciones?

DiMasso, a su vez, engaña a su madre con una chica que ella aprueba. La señora quiere nietos pronto. A la par alimenta ilusiones en esa muchacha con la que está comprometido, aunque su delirio sea acostarse con Edith.

El FBI luego obliga a Irving y a Edith a engañar. Producen 4 estafas, atrapan a un par de políticos y mafiosos y evitan ambos estar entre 3 y 5 años en la cárcel...

Esta historia cinematográfica sigue con muchas más tretas, trampas y señuelos, tantos, que este espacio se me queda corto.

En resumen, Escándalo americano es sobre verdades y mentiras. De la conveniencia o el obstáculo que representa usar una o la otra de acuerdo con el momento y las circunstancias.

Es como dice Irving a DiMasso mientras observan en un museo un cuadro colgado que es fraudulento: “¿quién es el maestro, el pintor cuyo original no está o el falsificador que hizo una copia perfecta?”.

Entonces, Irving le recuerda al segundo que la sociedad no está pintada de blancos y negros, sino que está repleta de infinitos tonos de grises.

¿Qué les pareció Escándalo americano? ¿Fue justo que se fuera con las manos vacías en la ceremonia del Oscar? ¿Qué opinión les merece  El lado bueno de las cosas y The Fighter?

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