Epic, bichos en alza

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El 1.3 millón de especies de insectos que se calcula existen en el planeta está  en alza por estos días, por lo menos a nivel de medios de comunicación social.

Por un lado, el pasado 13 de mayo, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación le recordó al mundo, en especial a los quisquillosos habitantes de Occidente, que los insectos son “una fuente de proteínas que forma parte de la dieta de al menos 2 mil millones de personas” que residen principalmente en África y Asia y que comen, como si nada, unas mil 900 especies de estos animales.

Caso dos. Se estrenó en Panamá Epic (El reino secreto), de Chris Wedge, una nueva prueba de cómo  las avispas, grillos y el resto de su enorme familia  han encantado a la industria del entretenimiento desde 1896, cuando se estrenó la primera de las 138 producciones que tienen entre sus protagonistas a estos seres que poseen antenas y caparazones, entre otras características.

Los bichos darán asco a los espectadores, pero géneros cinematográficos como el fantástico, el de aventuras, la ciencia ficción y el terror no serían los mismos sin su inquietante presencia.

Hollywood los ama tanto como los entomólogos, pues los guionistas, productores y directores se han aprovechado de una realidad espeluznante: por cada ser humano  hay entre 100 millones y 200 millones de insectos.

¿Qué pasaría si las hormigas, moscas, saltamontes, termitas y escarabajos se unieran en un sindicato antihumano? Sí, adiós mundo cruel.

Historia fílmica de los insectos

Es uno de esos días en que el sol se ha ido desde hace rato y un hombre no ha podido alcanzar a un Morfeo que corre como todo un medallista olímpico.

Para complicar su pequeña tragedia nocturna, una enorme araña se sube a su cama para hacerle una poco grata compañía.

Se trata de la sinopsis del cortometraje de un minuto Una noche terrible (Francia, 1896), dirigido por el maestro Georges Méliès, que se ha establecido como uno de los proyectos fílmicos más antiguos en los que aparece un insecto en un rol de importancia.

Desde entonces, industrias   de Estados Unidos, Japón, Rusia, Suiza, Hong Kong, Australia, Reino Unido, Argentina, Irlanda, Hungría, Eslovaquia, Canadá, España, México, así como en las antiguas Unión Soviética y Alemania del Oeste  han usado a los bichos como sus aliados ante las cámaras.

Desde la década de 1930, es Hollywood el que tomó el control de los bichos en la pantalla grande, pues el 55% de todos los proyectos en torno a insectos han sido producidos por la llamada Meca del cine.

En total, han sido 138 producciones en todo el mundo  en las que los bichos toman un papel central.

Solo este año se han estrenado tres largometrajes (dos estadounidenses y uno francés): Spiders, de Tibor Takács; Minuscule: Valley of the Lost Ants, de Thomas Szabo y Hélène Giraud, y Epic (El reino secreto), de Chris Wedge, que se estrena hoy en Panamá.

Momentos

La primera época dorada de los insectos, en cuanto a términos audiovisuales se refiere, se dio durante el surgimiento de la Serie B en Hollywood.

En aquel momento, estas especies se transformaron en personajes casi tan populares como los zombies, los hombres lobo, los vampiros, las mujeres pantera y los tomates asesinos.

¿Por qué se volvieron peligrosos en los argumentos? Por lo general, la culpa la tenían los experimentos científicos y militares de seres humanos sin escrúpulos, pues los bichos se hacían gigantes o poderosos debido a que sufrían radiaciones provocadas por pruebas atómicas o   porque ingresaron  a un laboratorio en el momento menos propicio.

Algunos títulos reverenciados de aquel momento histórico son La Mosca (1958), de Kurt Neumann; El monstruo alado (1957), de Nathan Juran; Tarántula (1955), de Jack Arnold y La humanidad en peligro (1954), de Gordon Douglas.

De otras latitudes también hay muestras de Serie B alabadas como Horror of Spider Island (1960, Alemania del Oeste, de Fritz Bottger).

En el último lustro, el séptimo arte ha presentado mayoritariamente a los bichos desde dos esquinas encontradas: o desarrollan las historias desde ese noble género del animado, con insectos simpáticos y valientes, o bien desde el terror gore, dando pie para recordarnos que pueden ser armas letales que se enfrentan sin miedo a cualquier héroe humano.

Epic ofrece una valiosa reflexión sobre el planeta

La película Epic, dirigida por Chris Wedge, pertenece a un género que ha caído rendido a las patas de los insectos: el animado.

Muestras admirables dentro de la animación hechas en Estados Unidos son Bichos (1998), de John Lasseter y Andrew Stanton; James y el melocotón gigante (1996), de Henry Selick; Antz (1998), de Eric Darnell y Tim Johnson, y Ant Bully (2006), de John A. Davis.

Epic tiene todos los elementos necesarios para cautivar al público infantil y adulto: increíbles batallas, intensos romances, momentos cómicos, villanos creíbles y héroes renegados, pero valiosos, así como una pulida banda sonora, y en especial, una sólida y divertida historia a favor de proteger el medio ambiente.

Epic es sobre cuidar el planeta, es integrar a todas las especies para que el mundo no desaparezca. No por menos  tiene segura su nominación en la categoría de mejor película animada para el venidero premio Óscar.

¿Qué les pareció Epic? ¿Qué películas con bichos en su elenco les ha provocado miedo o hilaridad?

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