DESARROLLO

¿La camisa cosmopolita nos queda grande?

Tras dominar el desarrollo comercial del Canal de Panamá, la logística y los servicios financieros internacionales, a diario nos jactamos del potencial y la grandeza de la sociedad panameña, pero también afrontamos problemas complejos y sin precedentes. ¿Cuándo entenderemos que hay que tener cuidado con lo que deseamos?

Contar con una economía boyante y un comercio en crecimiento requiere de una clara visión de lo que se planifica y ejecuta. Seamos claros, el crecimiento sostenido permanente es utópico. El crecimiento permanente del país se ha logrado mediante rupturas estratégicas, que poco tienen que ver con estar preparados para afrontar el desarrollo. Así es, el desarrollo impacta el estilo de vida de las sociedades.

Hoy el país requiere más seguridad, calidad de los profesionales, tecnología, adaptación al cambio, tolerancia a la diversidad, refinamiento de las leyes, competitividad y visión futurista. Para afrontar estos retos debemos deshacernos de la forma reactiva con que solucionamos los problemas, y volcarnos a una planificación del riesgo que brinde sostenibilidad al desarrollo de nuestra economía de servicios.

Ejemplo claro de las fallas lo tenemos en situaciones como el control de armas que reduce la emisión de permisos, en vez de acabar con el favoritismo y dotar al ciudadano responsable de una forma de protegerse; y las regulaciones contra el lavado de dinero que debieron ser implantadas, paulatinamente, durante la captación de capitales generados por el crecimiento económico, y que con su abrupta inserción afectan la solidez de nuestro sistema financiero.

Otro caso es la regulación de entrada al talento extranjero, en detrimento de la competitividad y calidad profesional, con una medida que no detendrá a las poblaciones en éxodo (ni a los delincuentes), que irán más allá de la ley, con tal de salvar sus vidas o trabajarán en la clandestinidad para apoyar a su familias en peligro de muerte, convirtiéndose en el núcleo de un problema para Panamá. A menor escala, podemos apreciar un trastorno similar en los ciudadanos del interior que lo dejan todo para vivir en la capital en busca de un mejor futuro.

Países cosmopolitas y globalizados, como Estados Unidos, Gran Bretaña y Rusia han tomado medidas radicales para “proteger” a su población, en detrimento de la captación de talento internacional. Estamos ante una oportunidad para que un pequeño país, como Panamá, refuerce su crecimiento, captando talentos, a los que en otras circunstancias difícilmente tendríamos acceso. Países visionarios de la comunidad europea luchan contra las medidas reactivas para poder sostener su visión estratégica, pues saben lo que significa truncar sus planes de desarrollo. Vivimos un momento de incertidumbre para el pluralismo cultural en el mundo y es una oportunidad para Panamá. Miremos hacia el futuro, pues al ser reactivos destruimos con los pies lo que hacemos con las manos.

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