CONFLICTO POLÍTICO

Apocalipsis, Venezuela

La realidad de Venezuela enfrenta el odio del fanatismo contra la tolerancia de la libertad de un pueblo ansioso de recuperar su democracia.

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Nadie puede negar la existencia de la lucha de contrarios, la batalla del bien contra el mal, representada como la coexistencia de acciones contrapuestas, la vida contra la muerte, la luz y la oscuridad, Dios y la bestia, cada uno con su ejército gobernando las leyes del caos y de las probabilidades.

Los que creyeron que el envío de Leopoldo López con grilletes electrónicos en las piernas y mordaza jurídica que le impide hablar en público, era una demostración de debilidad de la bestia, deberían constatar el escalamiento inaudito de la represión en los días subsiguientes. Era simplemente un paso atrás para echar tres para adelante, según la expresión de uno de ellos, “el gesto de Maduro era para callar la jauría de perros que ladraban en Hamburgo”. Ahora viene la acción demoledora de la Asamblea Nacional Constituyente, como un asalto al último reducto de la democracia, la toma del poder contra una Asamblea Nacional, como originalmente lo concibió la bestia eterna desde sus fueros internos.

Aquellos que creen que el comunismo es solo un movimiento político no han entendido que esencialmente es un movimiento religioso, que se arropa en la acción política para el logro de sus fines. El odio de clases es su esencia para la acción y a base de ese odio quieren construir una sociedad supuestamente igualitaria, donde por supuesto los de arriba son más iguales que los de abajo.

La doctrina de Jesús por otra parte no es solo la expresión de un pensamiento religioso, es también la concertación de un pensamiento político implícito en la palabra y obras de Jesús, totalmente opuesto al comunismo como expresión de la lucha de contrarios.

Pero la bestia no da treguas. Puede permitirse sacar de una celda a una de sus víctimas solo para aparecer después con fuerzas redobladas, persiguiendo abuelos, allanando universidades, arrollando a mujeres embarazadas. El chavismo es esencialmente la sangre de la bestia desarrollando su acción rutinaria en las calles de Venezuela.

Para ello la bestia utiliza “el odio” para crear, según ellos dicen, la “conciencia de clase”, sin odio de clases es imposible concebir las revoluciones comunistas. Jesús en cambio utiliza “el amor” como pilar fundamental de su iglesia. Odio y amor son contrapuestos y pertenecen a las categorías superiores del pensamiento cuyas expresiones las vemos en la vida diaria.

El otro pilar fundamental de la bestia es la “igualdad” que los comunistas y socialistas exhiben como pináculo de la justicia. Lo contrario a la igualdad es lo diverso, lo distinto, que solo puede darse a través del “libre albedrío”, a través de la libertad.

Estos son entonces los pilares políticos de Jesús, el amor y la libertad. El odio y la igualdad son los pilares políticos de la bestia.

En una sociedad de seres iguales, como en las sociedades totalitarias donde predomina el mismo salario, el mismo uniforme, un solo pensamiento, un solo partido, en cuanto permites un poco de libertad, aparecen las diferenciaciones y cada quien se las ingenia para leer otros periódicos, escuchar otras voces y huyen de esa sociedad buscando la libertad de empresa, libertad de mercado, la libertad de crear y disfrutar de su intelecto y su trabajo.

Venezuela no escapa a esas influencias, el bien y el mal han batallado durante más de 100 días, dejando su estela de sangre en las calles de todas las ciudades. [©FIIRMAS PRESS]

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