CONFESIONES DE UN ASESINO

'Wild Bill' : cinco crímenes en el paraíso

Wild Bill y Laura Reese irán a juicio en mayo por el asesinato de Cheryl Hughes, Bo Icelar, Michael Brown, Manchittha de Brown y Watson Brown.

Es frío, violento y lo planifica todo

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Los cinco asesinatos que cometió William Dathan Holbert ocurrieron entre diciembre de 2007 y abril de 2010. Todas sus víctimas eran propietarias de bienes en Bocas del Toro. Todas eran estadounidenses. Los cinco asesinatos que cometió William Dathan Holbert ocurrieron entre diciembre de 2007 y abril de 2010. Todas sus víctimas eran propietarias de bienes en Bocas del Toro. Todas eran estadounidenses. Expandir Imagen
Los cinco asesinatos que cometió William Dathan Holbert ocurrieron entre diciembre de 2007 y abril de 2010. Todas sus víctimas eran propietarias de bienes en Bocas del Toro. Todas eran estadounidenses. Archivo

“La invité a que saliéramos de la casa a observar los monos perezosos aproximadamente a las 8 de la noche. Cuando fuimos a ver los animales le disparé en la nuca”.

William Dathan Holbert, alias Wild Bill o el Salvaje Bill, no escatimó detalle al momento de confesarle a las autoridades la manera como asesinó a cinco estadounidenses en Panamá. El próximo 29 de mayo será enjuiciado junto a su expareja Laura Reese por el homicidio de C heryl Hughes, Bo Barry Icelar, Michael Watson Brown, Manchittha Nankratoke de Brown y Watson Brown.

Los expedientes judiciales de estos casos dejan al descubierto el cálculo con el que Wild Bill, preso en una cárcel de Chiriquí desde 2010, planeó todos los homicidios.

Frío, descarnado, cruel. Aquí no actuó una mente perturbada. Exámenes del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses certificaron que Wild Bill no tiene ningún trastorno mental de tipo psicótico, tal como fingió al principio.

El asesinato de Cheryl Hughes fue la primera pieza del oscuro rompecabezas de terror que creó el Salvaje Bill en Bocas del Toro y que le tocó armar a las autoridades, quienes descubrieron que antes de cometer el crimen de esta mujer había matado a cuatro más.

Todo empezó a desentrañarse a partir del 12 de julio de 2010 cuando Keith Martin Werle acudió al Centro de Recepción de Denuncias del Ministerio Público, ubicado en la capital, para reportar la desaparición de su mujer. Contó que Cheryl se ausentó de su casa en isla Cauchero, Bocas del Toro, aproximadamente después del 21 de marzo de 2010.

Tenía ocho años de residir en ese paraíso, donde acumuló propiedades: “islas, hoteles y otras pertenencias”. Sospechaba que Wild Bill, o William Cortez, como también se hacía llamar, y su esposa Jane Cortez [Laura Reese] tenían algo que ver en el asunto. Ocho días después, el 20 de julio de 2010, la policía encuentra un cuerpo en una fosa en la hacienda Cortez en Aguacate, corregimiento de Cauchero, Bocas del Toro. La propiedad era de Wild Bill.

Cuando la policía informó a Keith Martin de que habían hallado un cuerpo en la finca del Salvaje Bill, este atinó a decir: “Si tiene silicón en los senos es mi esposa”. En efecto, era Cheryl.

El protocolo de necropsia que Wilfredo Pittí Morales y Silvia de Bandel, médicos del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, realizaron al cadáver reveló que la causa de la muerte fue por laceración cerebral y herida por proyectil de arma de fuego en la cabeza.

CAE EN COSTA RICA

El Salvaje Bill fue detenido a finales de julio de 2010 en las aguas del río San Juan, en la frontera entre Nicaragua y Costa Rica. Personal de Interpol, de la Dirección de Investigación Judicial y de las fuerzas especiales de la Policía Nacional lo trajeron a Panamá. Primero reconoció haber matado a los tres miembros de la familia Brown para quedarse con sus propiedades y dijo dónde había enterrado los cuerpos. Contó que luego conoció a Bo Icelar y que de inmediato vio en él “a un candidato para matarlo y quedarse con sus tierras”, y lo hizo. Después, cometió el crimen de Cheryl Hughes, para también apropiarse de sus bienes.

Narró que la había conocido tres años antes junto a su esposo Keith Martin. La pareja tenía problemas, contó. Cuando los invitaba a fiestas en su casa -porque el Salvaje Bill hacía muchas fiestas- Cheryl le contaba que Keith le pegaba, que andaba con otra mujer y que siempre estaba deprimida. Por eso -cuenta- un día Cheryl le reveló que quería irse de Bocas del Toro. Que estaba dispuesta a venderle “su hotelcito [sic]” de isla Carenero. Entonces, él vio la oportunidad no solo de quedarse con el hotel, sino con todos sus bienes.

Planeó el crimen. Lo primero que hizo fue mandar a abrir un hueco para enterrar el cuerpo. Invitó a Chery a cenar a su casa aprovechando que su esposa Laura estaba en David, Chiriquí. Fue en una noche de abril de 2010. No se acuerda del día exacto.

Comieron y bebieron. La idea era emborracharla para luego matarla, pero contó que el trago no le hacía efecto, debido a que la mujer consumía “un tipo de droga” que le impedía embriagarse. Fue allí cuando la invitó al jardín detrás de su casa para ver los perezosos.

Picó el anzuelo. Wild Bill sacó el revólver y le dio un balazo en la nuca. La enterró en el hueco y encima del cuerpo echó grandes cantidades de basura. Se apropió de su celular y empezó a mandarle mensajes a sus familiares y conocidos.

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Cinco crímenes en el paraíso

“Me voy para otro país en un velero”, fue la frase que le llegó a los teléfonos de los que conocían a Cheryl.

Luego se quedó con el hotel Casa del Sapo y con todo lo demás. Más rico que nunca, decidió irse de vacaciones para Boquete, Chiriquí, junto a su esposa Laura. Estando en medio del frío de las montañas recibió la llamada de un amigo.

“Te están buscando unos investigadores en isla Colón”, le dijo el hombre. Enseguida supo que habían descubierto su hazaña y fue entonces cuando huyó a Costa Rica con Laura.

BO ICELAR

Con la misma pistola que mató a Cheryl Hughes mató a Bo Icelar, de 58 años, en marzo de 2009. Su coterráneo tenía dos fincas en la comunidad de Aguacate, en Cauchero, Bocas del Toro. Estaban a nombre de la sociedad Iguana Limited Corp. [creada en el año 2004].

El Salvaje Bill contó que un día llamó a Bo para hablar de negocios. Quería comprarle una propiedad y no se ponían de acuerdo en el precio. Lo recogió en su bote para llevarlo a su casa y cuando iban a la altura de Isla Bastimentos le disparó en la nuca. Cubrió el cuerpo con bolsas de plástico y luego lo enterró en su hacienda. El cadáver fue hallado el mismo día en que encontraron el de Cheryl Hughes.

Después del crimen, Holbert llevó los documentos originales de la sociedad Iguana Limited Corp., donde un abogado para cambiar la junta directiva y hacerse acreedor del 100% de las acciones.

LOS BROWN

Wild Bill asesinó a los tres miembros de la familia Brown en la Navidad de 2007.

Las autoridades encontraron sus cuerpos el 3 de agosto de 2010 luego de que lo capturaran en Costa Rica y confesara los asesinatos. Primero hallaron los huesos de una mujer de entre 30 a 40 años de edad, después encontraron el cuerpo de un varón que podría tener entre los 10 y 20 años de edad. Tenía fracturas en el cráneo y un orificio en el lado derecho de la cabeza. Por último encontraron los restos de un hombre, “de un varón adulto”.

El Salvaje Bill vivía en Chiriquí y se estaba quedando sin plata, por lo que buscaba una propiedad para vivir que estuviera apartada o “metida en el bosque”. Por una página de internet se enteró de que Michael Brown estaba vendiendo su finca en Aguacate. Lo contactó y Brown lo recogió en Chiriquí Grande. Lo llevó a su finca, lo hospedó en su casa tres días con su familia para que conociera las bondades de la tierra. “Descubrí que este hombre tenía un pasado como traficante de drogas en Asia. Me enteré por boca de él. Me lo dijo él. Al igual que yo, era un hombre desesperado, y por eso decidí matarlo y a su familia (...)”, contó a los fiscales el asesino. La idea era quedarse con sus bienes y dinero: $90 mil en efectivo y $200 mil que tenían en el banco HSBC, y otras cosas.

A los tres los asesinó el mismo día. Primero fue Michael. “Le dije que me mostrara un pozo de agua y cuando llegamos al sitio saqué el arma. Le disparé a un traficante de drogas”, se consuela el Salvaje Bill. Lo enterró en una loma que está al norte de la propiedad, cerca del pozo.

Es el turno del hijo [unos 18 años]. Estaba sentado frente a la computadora y le dijo, “tu papá te necesita, trae una pala”, y mientras el chico caminaba le pegó un tiro.

La señora de la casa estaba inclinada sobre unas plantas en el jardín. “Hice lo mismo, pero a ella le metí dos balazos”. A estos dos los sepultó en un valle cerca de un río. Él mismo abrió los huecos con una pala que encontró.

Desde entonces la casa en Aguacate pasó a llamarse “Hacienda Cortez”, precisamente el inmueble en cuyo patio enterró a sus cinco víctimas. Decía a todos los del área que los Brown le habían vendido la casa y se habían marchado al extranjero. Lo mismo que dijo de Cheryl y de Bo Icelar.

Es frío, violento y lo planifica todo

Antes de llegar al paraíso, el Salvaje Bill y su pareja tenían cuentas pendientes con la justicia de su país, Estados Unidos. En un reporte del programa estadounidense America’s Most Wanted sobre fugitivos de ese país, que se transmitió el 11 de marzo de 2006, se denunció que William Dathan Holbert y su pareja Laura Reese protagonizaron una persecución policial por un carro que se habían robado.

De acuerdo con el perfil sicológico de ambos que elaboró el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) y que fue suministrado a Interpol, Holbert y Reese suplantaban las identidades de otras personas con el propósito de estafar. Se nombraba Lucas Gregory Kuhn o Donald Lee Brukart. Las investigaciones estadounidenses aseguran que Holbert, en su ciudad natal [Hendersonville, Carolina del Norte], tenía un almacén donde vendía mercancía con mensajes que hacían alusión a la supremacía blanca, cultura racista similar a la de la Alemania nazi de la Segunda Guerra Mundial. De hecho, en su perfil físico se lee que tiene tatuada la cruz esvástica del régimen nazi de Adolfo Hitler.

En Carolina del Norte, del mismo modo, se denunció a un hombre con sus características y con el mismo nombre. Se hizo pasar por médico para estafar a mucha gente y luego huir en carros robados.

El psiquiatra Alejandro Pérez, del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, considera a Holbert como un hombre frío, que lo planifica todo y que no siente remordimientos al momento de cometer sus crímenes. “Es una persona que sabe lo que hace, lo programa y luego lo ejecuta para su provecho”, explica.
Pérez dice que los rasgos de la personalidad de Holbert indican que se trata de una persona consciente de todas sus acciones y que sigue al pie de la letra todo lo que programa. “Es un individuo con una personalidad fuerte que intenta imponer sus ideas, aun utilizando la fuerza”, añade.

En el caso de Laura Reese, el psiquiatra asegura que se trata de una persona sometida. Debe tener una personalidad sumisa que obedecía en todo a su pareja.
Estimó que también puede tratarse de una persona que actúa por miedo a las represalias de su esposo, del que se sabe, es muy violento.

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