SERVICIOS PROFESIONALES, OTRO TRUCO PARA DESVIAR DINERO EN LA ASAMBLEA

Contratos, fraudes legislativos

Unas 150 personas recibieron donaciones y contratos en simultáneo, un método para retirar dinero a manos de asistentes de diputados.

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Raúl Moreno Vaccaro negó quedarse con el dinero ajeno. Raúl Moreno Vaccaro negó quedarse con el dinero ajeno.

Raúl Moreno Vaccaro negó quedarse con el dinero ajeno. Foto por: David Mesa

Fulvia Acosta tuvo que devolver el dinero de contratos por servicios profesionales que firmó. Fulvia Acosta tuvo que devolver el dinero de contratos por servicios profesionales que firmó.

Fulvia Acosta tuvo que devolver el dinero de contratos por servicios profesionales que firmó. Foto por: Mary Triny Zea

Aquilino Vega firmó un contrato que no trabajó. Su hermana Deisy recibió donativos. Aquilino Vega firmó un contrato que no trabajó. Su hermana Deisy recibió donativos.

Aquilino Vega firmó un contrato que no trabajó. Su hermana Deisy recibió donativos. Foto por: Mary Triny Zea y tomada de internet

Además de entregar cheques de miles de dólares que, al cambiarse los fondos se esfuman, La Prensa descubrió que hay otro método que es combinado con la figura de las supuestas donaciones para sustraer dinero del Estado. Se trata de contratos por servicios profesionales que, al igual que los donativos, el dinero en múltiples casos no llegó a los destinatarios.

Esto supone el manejo de una mayor cantidad de dinero que se desvanece en manos de asistentes de diputados y cuyo destino verdadero se desconoce, según los testimonios recogidos por este medio.

¿A cuántas personas contrató la Asamblea Nacional a través de servicios profesionales?

La Prensa solicitó la información a la Asamblea hace más de 20 días, pero no ha recibido respuesta.

En la sección de Transparencia de la página web del Legislativo hay dos enlaces: Contratación de funcionarios y Designación de funcionarios, pero no hay información al respecto.

Este medio pudo constatar que hubo un incremento del 120% en los contratos de servicios profesionales refrendados por Contraloría, solo en la primera presidencia del diputado Rubén De León. Fueron casi 11 mil contratos por un monto global de 42 millones de dólares, mientras que en la presidencia de Adolfo Valderrama fueron casi 6 mil contratos, por 24 millones de dólares.

Vea aquí el detalle de los contratos

Según Valderrama, son para contratar trabajadores manuales, de asesoría y respaldo comunitario. “Acuérdese que yo tengo 70 jefes que son los diputados y los diputados tienen a bien mandar sus listas para dar cooperación o apoyo al personal que esté en su área o circuito. Ese es el criterio que se utiliza” para aprobarlos, explicó.

En esos niveles de gestión no se puede tener permanencia, “porque va cambiando de acuerdo a la necesidad del diputado, [por eso] se hacen los contratos de servicios profesionales cada seis meses”, aunque pueden existir algunos para aspectos administrativos de la Asamblea, agregó.

En la primera mitad de la segunda presidencia de Rubén De León –al 31 de diciembre de 2016– se firmaron 380 contratos por 2 millones de dólares, según datos oficiales. 

A gran parte de las personas que reciben apoyos económicos de la Asamblea, los funcionarios les hacen firmar, además, contratos por servicios profesionales, cuyos salarios tampoco llegan a su destino.

Aunque no es el único caso. Existen unos 100 funcionarios que cobran de la planilla permanente y, a la vez, son favorecidos con contratos por servicios profesionales.

La Prensa contabilizó, que unas 150 personas que recibieron donaciones de la Asamblea también figuran con contratos por servicios profesionales, algunas con más de un contrato en diferentes meses del año.

Una de las que abiertamente manifestó sentirse engañada fue Fulvia Acosta Alveo, madre soltera de 30 años que trabaja en una fonda y que vive en un pequeño cuarto con sus hijas de 12 y 6 años, en Villa Grecia, un suburbio del distrito de Panamá.

‘OCULTAN A LOS GRANDES’

Acosta contó que todo surgió con el ofrecimiento de una supuesta ayuda que le hizo su prima Marisela Cristina Araúz Acosta, quien trabaja para la Oficina de Fiscalización de la Contraloría en la Asamblea, según la planilla permanente de la Asamblea Nacional.

La funcionaria le explicó que para recibir la ayuda debía hacer una carta, y le dio indicaciones para que luego la remitiera a la institución. “Me mandaron un papel que había que firmar. No me acuerdo muy bien qué decía el contrato”, dijo Acosta.

Fue un contrato que nunca solicitó, de 3 mil 600 dólares por sus servicios, de febrero de 2016 al 31 de mayo de 2016. A su vez, hubo un cheque por 2 mil 500 dólares que ella dice que no recibió, y que, según el documento, era una “donación para cubrir gastos básicos de su hogar”.

De acuerdo con información oficial, los cheques suman 6 mil 100 dólares, pero Acosta alega que recibió únicamente 30 dólares en cada ocasión que los hizo efectivos, junto con talonarios por su contrato de servicios profesionales (ver facsímil).

Talonarios de los contratos de servicios profesionales de personas que no trabajaron y cuyo dinero tampoco recibieron. Expandir Imagen
Talonarios de los contratos de servicios profesionales de personas que no trabajaron y cuyo dinero tampoco recibieron.

“Yo le pregunté: ¿Qué hacen con la otra plata? [...] La otra plata se la dan al diputado [...], creo que es Rubén De León”, recordó.

En la entrevista, Acosta no pudo contener las lágrimas. “Fue una desilusión, porque nunca me ayudaron y llegaron los contratos, los firmé y dije, bueno, Dios primero, viene la ayuda, y después se dieron los pagos”. Ella quería materiales para ampliar su vivienda, pero tampoco indicó cuánto necesitaba. Eso lo decidía el presidente de la Asamblea, contó.

A unos pasos de su cuarto vive su hermana Celideth Acosta, ama de casa, de 36 años, con cinco hijos. A ella la Asamblea le hizo un contrato de servicios profesionales de 3 mil 600 dólares que no solicitó ni trabajó. A la vez, le hizo un cheque por 2 mil 800 dólares de “donación para cubrir parte de los gastos básicos” de su hogar.

¿Recibió los 6 mil 400 dólares? Celideth Acosta apuntó sus dedos al techo de zinc agujereado de su casa y recordó que, en vista del ofrecimiento de Araúz, envió una cotización para comprar nuevas hojas de zinc. Pero vino la llamada para cambiar los cheques y ella recibió en cada caso 30 dólares, aseguró.

“Yo mando una carta pidiendo una donación, ahí mismo a la Asamblea, y el contrato me llegó. Nunca me llegó la ayuda, sino que llegó como si fuera una donación”, contó. Le llevaron a su casa los papeles, como si se tratara de un subcontratista de la Asamblea, contó Celideth.

“Eso es una estafa, a eso se le dice jugar con el pobre y humilde, porque no conocen los riesgos y no saben las consecuencias”, expresó indignado Héctor Marín, esposo de Celideth Acosta, un trabajador de la construcción.

Consultada sobre estos casos, Marisela Araúz Acosta –la que ofreció los donativos y contratos– dejó claro una amenaza: Hablaría con su abogado.

“Ellas necesitaban una donación; ellas se quedaron con su dinero [...] ¿Por qué no van a entrevistar a los mismos grandes?”, pidió Araúz a La Prensa. Al preguntarle quiénes eran esos “grandes” para abordarlos, terminó la entrevista.

Un hermano de las Acosta aseguró que Marisela Araúz Acosta y otra pariente de ellos se dedican a buscar gente para los contratos.

¿UNA RED?

Marisela Araúz Acosta tiene otro familiar que trabaja en la Asamblea: Isabel Araúz Jordán  –tía suya–, asistente del actual presidente de la Asamblea.

Además, esta funcionaria compartió directiva con la esposa de De León en la sociedad Stars Big Import & Export, Inc., constituida en el Registro Público por Teófilo Gálvez, otro funcionario de la Presidencia de la Asamblea y quien, además, es coordinador de las donaciones.

UNA FAMILIA PRIVILEGIADA

En la comunidad de Río Congo, en La Chorrera, vive la familia Vega Gil. La Prensa abordó a Aquilino Vega Gil, de 23 años, a quien la Asamblea le entregó un cheque de 2 mil 500 dólares para “gastos básicos del hogar”. Al preguntarle si los recibió contestó: “Lo cambié y me dieron una partecita [...] 100 dólares”.

Su tío, Ismael Frías Vega, trabaja en la Asamblea, en el despacho del diputado Juan Poveda. “Me dijo que si quería recibir algo de plata” y le llevó un contrato que firmó, recuerda, aunque en realidad fueron dos contratos: Uno de junio de 2015, de 5 mil 71 dólares, y otro de 4 mil 800 dólares, de noviembre del mismo año, cuando salió su cheque de donación, según documentos oficiales.

“Solamente yo firmé un contrato y me dieron 100 dólares. Le firmé algo, pero no lo leí ni nada”, dijo Aquilino Vega Gil. Inesperadamente, un grito desde el interior de su casa interrumpió la entrevista: “¡Dile [a la periodista] nada más que fue una donación!”, gritó su hermana Deisy del Carmen Gil.

La hermana se apresuró al sitio de la entrevista y advirtió: “Dice mi tío que ya no le respondas nada, que ella no tiene por qué preguntarte. Dice que usted no es gobierno, que usted es prensa, que vaya a la Asamblea y pregunte ahí. Que pregunte por Rubén De León, y que ahí le van a dar toda la información”, afirmó. Acto seguido, reanudó una conversación telefónica que había interrumpido para dar las airadas instrucciones.

El 30 de noviembre de 2015 se emitieron tres cheques de 2 mil 500 dólares cada uno para Aquilino, Deisy y Amilcar Gil, y en septiembre de 2016, otro más, por 3 mil dólares, para Deisy Gil, todos etiquetados como “Donación económica para cubrir los gastos del hogar”.

Frías –el funcionario y pariente de los entrevistados– no dio explicaciones, pero dejó un recado: “Aquí hay 71 diputados y todos tienen un asistente y no entiendo por qué [la solicitud de entrevista] es solamente conmigo”.

SINGULAR ‘SEGUIMIENTO’

Historias como estas se repiten una y otra vez con diferentes nombres.

“Yo no recibí miles de dólares. Sí los cobré, [pero] él nada más me daba el 5%, que eran 100 o 150”, aclaró Delsa Thompson, ama de casa de 56 años, residente en Parque Real, en Las Mañanitas.

Esa fue su respuesta cuando La Prensa le preguntó por el cheque que recibió en julio de 2016 “para contribuir con los gastos generados en forma de auxilio”, por 3 mil dólares. A su nombre también figura un contrato por servicios profesionales de 6 mil dólares.

“No era ninguna donación ni nada. Me dice que iba a aparecer como si yo estuviera trabajando en la Asamblea. Así me dijo. Yo le dije: ‘Pero si yo no estoy trabajando en la Asamblea’, y él me dijo: ‘No, pero no va a haber problema’. Eso fue todo lo que me dijo. No me dio explicación de más nada”, le explicó Raúl Moreno Vaccaro, quien labora en la “Secretaría Técnica de Asuntos Sociales” de la Asamblea, según la planilla permanente de este órgano del Estado.

Moreno es conocido de la familia Thompson. Él la llamaba insistentemente, solicitándole “el favor” de cambiarle los cheques. Ya en su carro, cuando la transportaba al banco, le daba papeles para firmar que ella dice no recordar su contenido. “Yo le decía: ¿Y eso de qué es? Y él me decía: ‘Eso es parte de mi salario’, por eso yo se los cambié”, agregó la ama de casa.

Hace 22 años, Raúl Moreno Vaccaro trabaja en la Asamblea, según su cálculo. Esbozando una tímida sonrisa, el funcionario negó todo, e indicó que solo le explicó el proceso a Thompson para recibir la donación. “Como uno está en la Asamblea, con mucho gusto se le da seguimiento para ver cuando salen las donaciones, porque en la Asamblea se le da seguimiento a todo el mundo”.

Para reafirmarle que “todo era legal”, Moreno le dijo a Thompson que “su familia también estaba en eso y no metería en problemas a su familia”, confirmó la dama.

Estas no son todas las historias. Si bien la mayoría de los beneficiarios de las donaciones y contratos se ubica en la ciudad capital, también los hay en provincias, principalmente en Veraguas, Herrera y Coclé, según confirmó La Prensa.

Veraguas, donde se ubica el circuito del diputado De León, concentra los montos más elevados en donaciones a particulares y juntas comunales. Entre ellas, Nazareth Ureña, jubilada, residente de la barriada La Alameda, en Santiago. A su nombre salió un cheque de 10 mil dólares “para gastos de una cirugía dental”, indica la gestión de pago, pero Ureña dijo que fue una cirugía de riñón, hecha en un hospital particular.

“Sí, le reconozco al diputado Rubén De León que cuando se trata de salud, ese señor apoya y no tengo cómo agradecerle”. Ureña, por cierto, es funcionaria permanente del despacho de De León desde 2015. Al preguntarle si trabaja en la Asamblea, contestó: “Fin de la entrevista”.

Descargue aquí el detalle de todos los contratos de servicios profesionales

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