CULTURA

40 años de Liberación

El grupo musical Liberación cumple 40 años de su fundación y para celebrar el acontecimiento ofrecerá un concierto el 28 de abril, a las 8:00 p.m.

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Esa noche van a interpretar piezas como ‘Etapa de Liberación’, ‘Nuevas tareas’, ‘Soberanía’, ‘9 de enero’ y ‘Quiero ver’.Cortesía Esa noche van a interpretar piezas como ‘Etapa de Liberación’, ‘Nuevas tareas’, ‘Soberanía’, ‘9 de enero’ y ‘Quiero ver’.Cortesía Expandir Imagen
Esa noche van a interpretar piezas como ‘Etapa de Liberación’, ‘Nuevas tareas’, ‘Soberanía’, ‘9 de enero’ y ‘Quiero ver’.Cortesía

Para el cantautor Rómulo Castro, tras el colectivo nacional Trópico de Cáncer, de su fallecido colega y amigo Ignacio Cáncer Ortega Santizo, del que este cantautor también formó parte, el Grupo Liberación fue la otra banda de la década de 1970 “consagrada al estudio de las raíces folclóricas y la música popular panameña, en lo musical, y al compromiso con los problemas y las tareas políticas de su tiempo, en lo literal y poético”.

Algunas de las canciones del repertorio habitual de Liberación, y que de paso fueron las primeras composiciones de Rómulo Castro, “devinieron en himnos de buena parte de la juventud universitaria de su tiempo”.

“Aquellos eran también los años, en lo bailable, de los combos nacionales, de los night and fun y del pindín de Yin Carrizo”. No era extraño que “en aquellos años coincidieran en escena Los Beachers y Liberación”.

Resalta que también fue la época de la Fania Records y de los primeros éxitos del cantante y compositor Rubén Blades en Nueva York.

Todo esto viene a cuento porque Liberación cumple 40 años de su fundación y para celebrar ofrecerá un concierto el 28 de abril, a las 8:00 p.m., en The Mediterranean Restaurant, a B/.20.00 por persona.

¿Cómo fue el devenir de Liberación?

Liberación se fundó en 1977, grabó su único disco en 1979 y se mantuvo activo hasta 1984. Luego se reorganizó en una “Fase 2” (de bares) a finales de los años 1980, incorporando a Luis Arteaga como segundo vocalista y a otros músicos como Panchi Villa o Tony Martínez en la percusión. Se mantuvo activo hasta 1991 y luego dio lugar al propio Grupo Tuira, varios de estos músicos nos acompañarán en el concierto de 40 aniversario.

¿Esa vinculación política y social de Liberación es algo que hoy día ocurre?

Son otros tiempos y ocurre menos. En años de ‘patria light’ también tenemos un ‘arte light’ para cuyos exponentes pareciese más importante ganar un Grammy o ser ‘famoso’, que contribuir a la educación y al despertar de la conciencia nacional ante temas que le debiesen resultar indispensables al país. Pero nuestros días también asisten a la llegada a escena de una nueva generación de artistas más interesados en sus raíces y en su futuro.

¿Qué recuerdos tienes de Liberación?

Yo acababa de llegar de Cuba, donde mis padres fueron profesores universitarios durante muchos años, directamente a la Escuela de Filosofía e Historia de la Universidad Nacional, a trabajar en el Grupo Experimental de Cine Universitario y a sumarme, primero al Trópico de Cáncer y luego al Grupo Liberación, en el contexto de las luchas sociales por la recuperación de la soberanía nacional de todo nuestro territorio. En aquellos años fundé familia y nacieron mis hijas mayores. De aquel período datan mis amistades y mis afectos más importantes. Aquellos están entre los años más felices y constructivos de mi vida.

¿Cuánto ha cambiado Panamá en lo político y social?

Tenía -en 1977- 18 años y el mundo por delante. Decidí consagrar mis mejores esfuerzos -como artista y como ser humano- a aportar algo al proceso de cambios irreversibles que entonces vivía el país y sin los cuales no podríamos explicar al Panamá‘creciente’ de la segunda década del nuevo milenio. ¿Porque qué sería hoy de Panamá sin ejercer soberanía sobre el Canal de Panamá o sin potenciar sus capacidades logísticas a través de un gran centro financiero internacional? Eran aquellos años -los de Omar Torrijos- los de las reformas sociales que hicieron crecer a nuestras capas medias y posibilitaron el acceso a educación, salud y empleo a decenas de miles de panameños de escasos recursos. Eran años de decoro y dignidad nacional, de una política internacional de consensos que fortaleció la imagen de un país de paz.

Después llegaron los años de 1980.

Vino entonces el derrumbe de los sueños nobles y la caricatura de dictadura y país que desembocó en la invasión norteamericana y la muerte violenta e innecesaria de miles de nuestros compatriotas.

Y de allá a esta parte, el agotamiento de la democracia formal de ‘conservadores’ y ‘liberales’ que seguramente recuerda a más de uno de nuestros mayores a la implosión de país previa al golpe de 1968. Porque, tras los excesos del gobierno precedente y la inoperancia del actual, ¿alguien sabe a dónde nos dirigimos?

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