Feria Internacional del Libro de Panamá

Gabo, un ‘mago’ de la literatura

Entre anécdotas, los invitados recordaron al hombre, al amigo, al periodista, al nobel.

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Conrado Zuluaga, Darío Arizmendi y Jorge E. Ritter. Conrado Zuluaga, Darío Arizmendi y Jorge E. Ritter. Expandir Imagen
Conrado Zuluaga, Darío Arizmendi y Jorge E. Ritter.

Gabriel García Márquez fue un “personaje de frases muy contundentes y creativo”. Sencillo, pero cuidadoso de su imagen. Desconcertante y excéntrico. No le gustaban las multitudes, pero era “extremadamente cordial” cuando entraba en confianza. Así lo describen Darío Arizmendi y el escritor colombiano Conrado Zuluaga, quienes participaron en el conversatorio “Gabo, mi amigo”, en el marco de la XIII Feria Internacional del Libro en Panamá. Ninguno de los dos lo imagina tuiteando o en redes sociales si estuviese vivo.

Arizmendi, autor de Gabo no contado, considera que en García Márquez, los colombianos veían un personaje universal y trascendente. Por eso muchos le decían Gabo, aunque no lo conocieran. “Lo veían como de carne y hueso. Pero al mismo tiempo, lo respetaban”.

A lo largo de 32 años, Arizmendi compartió con él muchas vivencias y guardó notas y fotos. “Cuando murió sentí una fuerza interior que me dijo: ‘tú no puedes ser tan egoísta de no contar la otra cara de un Gabo que la gente no conoce’. Y eso es lo que trato de retratar en el libro que hice hace tres años, en una manera coloquial”.

Zuluaga recuerda que al morir el nobel, la gente quería ponerle su nombre a una calle, hacerle una estatua... “Me quedé pensando ¿para qué?, si lo único que perdura de un escritor es lo que escribió. Donde debe permanecer es en la memoria de sus lectores. Escribamos una biografía”. Así surgió No moriré del todo. Gabriel García Márquez.

“¿Qué extrañan de él?”, preguntó el Dr. Jorge Ritter, quien hizo las veces de moderador. A propósito de los recientes atentados en Barcelona, Arizmendi reflexiona en cuánta falta hace Gabo, el periodista, con su cultura universal, capacidad analítica, interpretativa e investigativa. “Hubiera hecho una lectura política macrogeográfica y religiosa, más extraordinaria, exhaustiva; hubiera dicho cosas que muy pocos analistas son capaces de decir. Ese es el Gabo que hace falta”.

Zuluaga añadió que Gabo siempre le daba la vuelta a las cosas. “Y eso nos hace mucha falta”. Otra cualidad fue “que nunca se repitió”, todos sus libros son distintos. Hay escritores que arriesgan y otros no. Hay escritores que enseñan, que nos cuentan, y otros que hacen magia con la literatura y la lengua. Y eso es García Márquez, dijeron.

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