HEMATOLOGÍA

Avance terapéutico contra el linfoma folicular

Entre las enfermedades hematológicas están los linfomas, las leucemias y el mieloma múltiple. Aquellas que afectan el sistema linfoide son las más frecuentes.

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El Dr. Miguel Ángel Canales Albendea compartió con hematólogos locales los resultados de un estudio sobre el tratamiento del linfoma folicular. El Dr. Miguel Ángel Canales Albendea compartió con hematólogos locales los resultados de un estudio sobre el tratamiento del linfoma folicular. Expandir Imagen
El Dr. Miguel Ángel Canales Albendea compartió con hematólogos locales los resultados de un estudio sobre el tratamiento del linfoma folicular. Ricardo Iturriaga

Hay más de 60 tipos de linfomas, que son tumores que afectan el sistema linfático. Se desconoce su causa, no hay factores hormonales asociados, pero se piensa que factores ambientales o agentes infecciosos pueden contribuir a su aparición. Se han identificado algunas alteraciones genéticas, que no son hereditarias, pero no se sabe por qué se dan.

Los linfomas se clasifican en dos grandes grupos: linfomas de Hodgkin y linfomas no Hodgkin; entre los últimos hay unos agresivos y otros más indolentes o crónicos. El linfoma folicular es el más común entre los crónicos.

Un 85% de los linfomas, incluyendo los foliculares, afectan las células o linfocitos B, y solo un 15%, los linfocitos T. Los dos tipos más frecuentes de linfoma se diagnostican entre los 60 y 65 años.

El linfoma folicular afecta las células dentro de los ganglios linfáticos.

“Los ganglios van creciendo muy despacio. Por eso los pacientes casi no tienen síntomas hasta que la enfermedad da la cara, por lo cual se suelen diagnosticar en fases avanzadas”, explica el Dr. Miguel Ángel Canales, jefe clínico del hospital universitario La Paz, de Madrid (España), quien dio a conocer en Panamá los resultados de un estudio que se viene desarrollando hace años en Estados Unidos, Canadá, Australia y Europa.

El estudio evalúa un esquema de tratamiento para el linfoma folicular en el cual se emplea un nuevo anticuerpo monoclonal, es decir, un medicamento biotecnológico. Los anticuerpos monoclonales van dirigidos a determinadas proteínas que están en la parte externa de las células tumorales.

«««¿Cuáles son los tratamientos tradicionales para linfoma folicular?

Los tratamientos convencionales son la radioterapia, que se usa, sobre todo, cuando la enfermedad está localizada o poco extendida, y la quimioterapia, que se usa cuando está más extendida.

Hace unos 20 años se empezó a usar el primer anticuerpo monoclonal, rituximab, que muestra beneficios en todos los subtipos de linfomas de células B. Por muchos años, el tratamiento ha sido quimioterapia con anticuerpos, los cuales no añaden mayor toxicidad.

Últimamente se han descubierto alteraciones dentro de la células que afectan diferentes vías de señalización intracelular. Aparecen así las terapias dirigidas: se sabe qué alteración ocurre y hay fármacos que van dirigidos frente a eso.

«««¿Cuáles son los hallazgos del estudio?

Es un estudio cuyos resultados iniciales se presentaron en el último Congreso de la Asociación Americana de Hematología, en diciembre de 2016, y se actualizaron los datos en una reunión en Lugano (Suiza) y en el Congreso de la Asociación Europea de Hematología, en junio pasado.

Se han probado diferentes esquemas de quimioterapia en combinación con los dos anticuerpos que han demostrado mayor eficacia, rituximab, y el más nuevo, obinutuzumab. Se compararon para ver si tienen diferencias en su eficacia y se demostró que sí. Con el nuevo anticuerpo se ha conseguido que haya menos recaídas.

Con la combinación de quimioterapia y rituximab, los pacientes tardaban una media de seis años en recaer. Lo que se ha visto con el nuevo anticuerpo es que esto se prolonga tres años más, con lo cual van a necesitar menos terapias de rescate, con menos toxicidad en el futuro. Si se consigue prolongar lo suficiente los intervalos sin que la enfermedad vuelva a aparecer, aumentaremos la curación.

«««¿Hacia dónde se encamina el desarrollo de fármacos o terapias?

Hacia nuevos anticuerpos monoclonales, terapias dirigidas e inmunoterapias. Son las tres áreas en las que se está produciendo el desarrollo farmacológico.

La inmunoterapia consiste en activar el propio sistema inmune para que pueda controlar la enfermedad. Hay diferentes formas de hacerlo, con anticuerpos, terapias más experimentales (CART-T), todo aún en fase muy inicial de investigación, pero sin duda, van a ir desplazando a la quimioterapia convencional. Tenemos ensayos clínicos que nos permiten dar oportunidades a pacientes que no las tendrían con tratamientos convencionales.

Hace 10 años, la media de supervivencia para un paciente con linfoma folicular era en torno a los 10 años, y ahora, con todos los avances, es de 18 años. Los avances han contribuido a que el paciente recaiga menos y así termina viviendo más. Claramente, en todos los tipos de linfoma, sobre todo de línea B, tenemos un aumento en la supervivencia global.

El desarrollo va más lento en los linfomas de células T, porque no hay tantas terapias, anticuerpos monoclonales, ni terapias dirigidas. Seguimos dependiendo, fundamentalmente, de la quimioterapia tradicional. Al ser más frecuente el linfoma de línea B, hay más estudios y eso facilita el desarrollo farmacológico.

«««¿Se puede prevenir el linfoma folicular?

La prevención es complicada porque no conocemos en muchas ocasiones por qué aparece. Es muy importante que, ante la aparición de síntomas, como un ganglio que crece, acuda enseguida al médico.

El aumento de tamaño de los ganglios puede ser por muchos motivos, lo más frecuente son las infecciones. Pero si un ganglio no baja de tamaño y persiste dos, tres, cuatro semanas, o se inflaman varios en distintas localizaciones, tiene que ir enseguida al médico para hacer un diagnóstico lo más precoz posible.

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