Robo de obras de arte

‘Bouilloire et fruits’, pintura elaborada por Cézanne ‘Bouilloire et fruits’, pintura elaborada por Cézanne Expandir Imagen
‘Bouilloire et fruits’, pintura elaborada por Cézanne

Con motivo del escándalo mundial, al cual se le llama “Panama Papers” debemos señalar que las sociedades anónimas panameñas no solo han servido para esconder capitales para evitar pagar impuestos, lavar dineros mal habidos y, en fin, para otros propósitos ilegales. También sirven para ocultar a quien o quienes han robado cuadros valiosos tanto desde punto de vista artístico y valor monetario.

Como ejemplo, reseñamos un caso en particular (pareciese una novela) y que se comenta en muchas publicaciones de arte y en otras que no lo son. Es el caso que en el año 1999 un agente de seguros de Lloyd’s of London, de nombre Tony Westbrook, como cosa de rutina, y por un seguro que le solicitaron para seis pinturas, consulta a Julian Radcliffe, quien es el detective y negociador más destacado, en el momento, en el mundo en los asuntos de obras de arte robadas. Este señor Radcliffe era dueño de un vasto y prolijo archivo de lo que se ocupaba. Sotheby’s era uno de sus clientes importantes.

Las obras en cuestión eran un Cézanne ( Bouilloire et fruits) y otras menos conocidas. Resultó ser que las obras fueron robadas en Estados Unidos de América veintiún años antes (1978) a un ciudadano de ese país. ¿Pero quién estaba en posesión de los cuadros? A esta pregunta contestó Westbrook indicando a un abogado suizo llamado Bernhard Vischer. Inmediatamente después de señalado, éste se puso en contacto con Radcliffe y le exigió 15 millones de dólares y a cambio le entregaba el Cézanne. Radcliffe rechazó la propuesta por la razón de que tenía como principio no someterse a chantajes o extorsiones.

No obstante, lo anterior, Radclliffe decidió seguir negociando con Vischer para obtener algún tipo de acuerdo con autorización de la persona a quien le robaron las pinturas.

Pero antes averiguó quien se arrogaba la propiedad de ellas en ese entonces: era nada menos ni nada más que una compañía o sociedad panameña con el nombre Erie International Trading Co. Más tarde supo quién era el dueño de la compañía.

En las negociaciones a que me referí se llegó a un acuerdo en la ciudad de Génova, la cual se manejó como una trama de espionaje. Se verificó la autenticidad y las condiciones de la obra que Radcliffe aceptó de parte de Vischer y se firmó un documento que permanecería guardado y sellado en un sobre, en Londres, en el despacho de un abogado que no era parte interesada en este asunto que describo.

Esencialmente el acuerdo consistió en que Radcliffe recibió el Cézanne y Erie International Trading Co. guardó el resto de los cuadros. También se aceptó que el responsable de esta última compañía (desconocido en ese momento) no participó el robo de las obras de arte.

Pasaron los años y un día de marzo de 2005 Radcliffe recibió una llamada por teléfono de parte de Sotheby’s para consultarle y preguntarle sobre el estatus legal de cuatro de los cuadros que guardó Erie International Trading Co. y que iban a someter a subasta (dos Soutines, un Utrillo y un Vlaminck). Por razones de estrategia Radcliffe aprobó su legalidad. Cuando se presentaron los cuadros para la subasta los mismos fueron embargados por el verdadero propietario (Harry Bakwin) y puestos a juicio en una corte en Londres. El juez de la causa falló a favor del dueño legítimo. Es más, el juez ordenó abrir el sobre que permanecía sellado y custodiado y que tenía que ver con el acuerdo de 1999. Y supo finalmente quien era el responsable de la compañía panameña Erie International Trading Co.: el abogado americano Robert Mardirosian, radicado en Boston, Estados Unidos. La sentencia incluía un pago de 3 millones de dólares a H. Bakwin por gastos legales.

Lo que sigue suena a un “cuento chino”. Mardirosian, una vez descubierto, relata que un cliente de nombre David Colvin, se le presentó, un día, en 1978 a sus oficinas, porque tenía problemas con la justicia y las autoridades lo buscaban. Colvin le confesó que robó unas pinturas. Mardirosian le permitió dormir esa noche en el ático de su despacho y al día siguiente desapareció. Dejo un bulto y no fue hasta 1979 que Mardirosian lo abrió y (¿sorpresa?) eran las pinturas. Dijo él. Ese mismo año Colvin fue asesinado.

Mardirosian mencionó a las autoridades que decidió quedarse con las pinturas para obtener algún provecho y afirmó que era el dueño legal. Esto lo que exactamente dijo.

Después de conocerse el veredicto de la corte que mencioné, Mardisorian huyó a Francia donde se radicó por diez meses. Al término de ese periodo concluyó un arreglo con la FBI en el 2007 y sirvió siete años en una prisión.

Al final de la “novela” (esto pareciese una novela como dije, pero es una historia real que pasó) H. Bakwin recobró los otros dos cuadros (dos Jansem) en 2010. Y vendió el Cézanne por 29 millones con 300 mil dólares.

Hasta el día de hoy no conocemos como Mardirosian movió los cuadros de Estados Unidos y los trasladó a Europa.

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Autor

  • Sebastian Sucre Sebastian Sucre

    Sebastián Sucre es arquitecto diseñador de profesión, conferencista y acuarelista premiado.Dos de sus pinturas aparecieron en la portada del suplemento de Ellas del diario La Prensa. Articulista para varios periódicos y revistas y crítico de arquitectura, urbanismo y arte.Además es autor de “Puertas y ventanas del barrio de San Felipe–Testimonio de un valioso legado”, el cual fue por un tiempo el libro más consultado en la Biblioteca Nacional. Su otro libro es “Arquitectura, urbanismo y arte”. Por otro lado, el arquitecto Sucre ha diseñado residencias, estructuras institucionales, entre otras estructuras.Es miembro honorario de la Sociedad Mexicana de Arquitectos y ocupó el cargo de director del Colegio de Arquitectos de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos. También pertenece a varias asociaciones profesionales internacionales.La ciudad de Coral Gables, en Estados Unidos, le otorgó la llave de la ciudad en reconocimiento de sus méritos profesionales.

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